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Alfonso Miranda Eyzaguirre junto a Elsa Vega Pardo en la mesa del equipo de CALAMASUR
Cuenta regresiva para el calamar gigante: la OROP-PS tiene un año para corregir su negligencia
(PANAMÁ, 3/8/2026)
La falta de límites de captura y de medidas precautorias amenaza a una de las pesquerías más grandes del planeta y genera creciente tensión entre gobiernos, científicos y pescadores artesanales del Pacífico sur.
Durante dos semanas, los 17 países miembros de la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur (OROP-PS) se reunieron en Panamá para debatir el futuro del calamar gigante del Pacífico (Dosidicus gigas). El balance del encuentro dejó un sabor amargo entre científicos y organizaciones pesqueras: no se adoptaron decisiones que limiten de manera efectiva la explotación de una de las pesquerías más grandes del mundo.

Foto de familia de CALAMASUR en la OROP-PS
Así lo señaló Alfonso Miranda Eyzaguirre, presidente del Comité para el Manejo Sustentable del Calamar Gigante del Pacífico Sur (CALAMASUR), quien advirtió que la organización internacional tiene el mandato de asegurar la conservación y el manejo sostenible de dos especies clave en aguas internacionales del Pacífico sur: el jurel (Trachurus murphyi) y el calamar gigante.
Sin embargo, mientras el jurel ha sido objeto de más de una década de investigación científica intensiva, evaluaciones periódicas de stock y reglas claras de manejo, el calamar gigante continúa siendo explotado desde hace al menos 14 años sin límites de captura efectivos ni recomendaciones científicas vinculantes que garanticen su sostenibilidad.
“La OROP-PS ha demostrado que puede desarrollar conocimiento sólido y aplicar medidas cuando existe voluntad política. Con el calamar gigante, esa voluntad simplemente no ha existido”, sostuvo Miranda.
Una pesquería que creció de forma explosiva
El problema se vuelve más crítico si se observa la evolución de esta actividad. A principios de los años 2000, las capturas globales de calamar gigante apenas superaban las 100.000 toneladas anuales. Dos décadas después, la cifra supera los 1,3 millones de toneladas por año, lo que coloca a esta especie entre las diez pesquerías más grandes del planeta.
Diversos análisis de organismos pesqueros internacionales indican que casi el 50 % de la captura mundial de calamar gigante ocurre en aguas internacionales del Pacífico sur, una zona donde operan grandes flotas industriales provenientes de varios países.
Entre ellas destaca la flota de aguas distantes de China, considerada una de las mayores del mundo. De acuerdo con datos presentados en la reunión, entre 2020 y 2025 el promedio de barcos chinos activos fue de aproximadamente 510 embarcaciones dedicadas a esta pesquería.

En blanco las luces de los buques poteros que pescan calamar. A la izqquierda del mapa, en el Pacifico se observa la flota china operando en el limite de la ZEE del Peru y de Ecuador
Para las organizaciones del sector artesanal, el rápido crecimiento de la flota industrial, sumado a la ausencia de límites de captura, aumenta el riesgo de sobreexplotación y de impactos económicos en las comunidades costeras de Perú, Ecuador y Chile, donde el calamar gigante —también conocido como pota— es una de las especies más importantes para la pesca artesanal.
El principio precautorio que nunca se aplicó
Uno de los principales cuestionamientos es que la OROP-PS ha evitado aplicar un principio básico de la gobernanza pesquera moderna: el principio precautorio.
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Buques poteros chinos operando en el borde de la ZEE Peruana
Este enfoque, desarrollado desde la década de 1970 y ampliamente adoptado en organismos internacionales como la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), establece que cuando existe incertidumbre científica sobre el estado de un recurso marino se deben imponer límites preventivos de captura o esfuerzo pesquero para evitar su colapso.
En el caso del calamar gigante del Pacífico, todavía no existe una evaluación completa de la biomasa en alta mar. Aun así, la pesquería continúa expandiéndose sin restricciones claras.
“En el Pacífico sur, la mayor pesquería de calamar del planeta sigue operando como si ese principio no existiera”, advirtió Miranda.

Buque potero chino operando en el borde de la ZEE Peruana
Propuestas rechazadas
Durante la reunión en Panamá, los gobiernos de Perú y Ecuador presentaron propuestas destinadas a introducir reglas mínimas de manejo.
Entre ellas figuraban:
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Un límite precautorio de captura para el calamar gigante.
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La creación de zonas de no pesca cercanas a las aguas jurisdiccionales de Perú, Ecuador y Chile, para proteger áreas clave para la reproducción y migración de la especie.
Ninguna de estas iniciativas fue aprobada por la Comisión.
En cambio, los países acordaron reducir en un 15 % el número de barcos registrados para pescar calamar gigante y establecieron un plazo máximo de un año para diseñar medidas más ambiciosas.
Una reducción considerada insuficiente
Para varias organizaciones del sector pesquero, la medida aprobada tiene un impacto real limitado.
Según explicó Elsa Vega, presidenta de la Sociedad Nacional de Pesca Artesanal del Perú (SONAPESCAL), el registro actual de la flota dedicada al calamar gigante asciende a 671 embarcaciones. Una reducción del 15 % implica bajar el número a 570 barcos, una cifra todavía cercana al promedio de actividad real.
“El promedio de barcos activos de bandera china ha sido de 510 entre 2020 y 2025. Reducir el registro en un 15 % suena bien para las tribunas, pero carece de impacto real para disminuir los riesgos para la sostenibilidad del recurso”, afirmó Vega.
Una cuenta regresiva para la gobernanza del calamar
Desde la perspectiva de CALAMASUR, la decisión equivale a postergar nuevamente las medidas estructurales que la pesquería necesita.
Miranda advirtió que la propia OROP-PS ha abierto una “cuenta regresiva de un año” para definir normas más estrictas. Sin embargo, algunos científicos estiman que desarrollar la evidencia necesaria para un sistema completo de manejo podría tardar al menos tres años adicionales.
Esto plantea una pregunta incómoda para los responsables de la gobernanza pesquera: ¿puede una pesquería de más de 1,3 millones de toneladas seguir operando sin límites durante varios años más?
Para miles de pescadores artesanales de Perú, Ecuador y Chile, la respuesta ya es urgente.
“A China y al mundo les decimos que a los pescadores artesanales se nos está acabando la paciencia”, concluyó Elsa Vega.
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