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Foto: Revista Puerto/FIS
Crisis en la Pesca de Langostino: La Flota Congeladora En la Cuerda Floja por Disputa Salarial
ARGENTINA
Tuesday, July 15, 2025, 06:00 (GMT + 9)
Un acuerdo sobre los básicos calmó una parte del conflicto, pero la principal batalla en la flota langostinera congeladora persiste. Mientras las cámaras empresarias proponen una reducción salarial del 22% ante la falta de rentabilidad, el sindicato SOMU se resiste, dejando a miles de marineros en la incertidumbre y la temporada de langostino en jaque.
Mar del Plata – La industria pesquera argentina del langostino, pilar económico de varias regiones costeras, se encuentra en un punto crítico. Aunque un reciente acuerdo sobre los salarios básicos puso fin a la medida de fuerza que afectaba a los buques congeladores, la disputa central por la reducción salarial en los tangoneros (embarcaciones que pescan langostino) sigue sin resolverse. La situación, descrita por Karina Fernández de Revista Puerto, revela una profunda paradoja entre la necesidad empresarial de rentabilidad y la defensa sindical de los ingresos de los trabajadores.
El paro decretado por el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) en la flota congeladora no solo interfirió en las pocas pesquerías rentables del país, sino que también dejó a miles de trabajadores con apenas seis días de sueldo en el mes de junio. Esto hizo que un acuerdo sobre los básicos fuera imperativo, tanto para las empresas como para el gremio y, crucialmente, para los marineros.

Foto: Revista Puerto
Sin embargo, el problema más acuciante sigue en pie: la falta de rentabilidad en la pesquería de langostino y un ajuste salarial que, según las empresas, es indispensable para que los barcos puedan siquiera zarpar. Hoy, cámaras empresarias y gremios de marinería se reúnen nuevamente en la Secretaría de Trabajo para abordar los salarios caídos, definir la aplicación de una ayuda fiscal estatal sobre el 70% no remunerativo del salario, y, fundamentalmente, determinar si el SOMU aceptará la propuesta de reducción salarial del 22% planteada por CAPECA, CAPIP y CEPA. La alternativa es una profundización del conflicto, con el gremio aferrado a su lema de "no a la baja", que ha sostenido desde marzo.
La Paradoja de la Rentabilidad: ¿Salarios o Cierre de Temporada?
La propuesta empresarial de un 22% de reducción del sueldo proporcional por producción se hizo viable gracias a la posibilidad otorgada por el gobierno de considerar el 70% del salario como no remunerativo para el año en curso. Este porcentaje de reducción ya ha sido aceptado por uno de los gremios de capitanes y por el de los maquinistas navales, evidenciando una división en el frente gremial.

Foto: Revista Puerto
Desde el sector empresario se ha denunciado una rentabilidad negativa como consecuencia de una macroeconomía muy adversa para el sector exportador, la caída de los precios internacionales y la reducción de la demanda. Los costos salariales, argumentan, se han vuelto insostenibles. "La tripulación se está llevando el 60% de lo que el barco factura", señaló Eduardo Boiero en febrero pasado, insistiendo en que para mantener el negocio del langostino congelado, ese costo debía reducirse a un máximo del 30% o 35%.
El SOMU, y las agrupaciones opositoras, se han manifestado en contra de cualquier reducción salarial, adoptando una postura que se alinea con la defensa tradicional de los derechos de los trabajadores. No obstante, la crisis de rentabilidad presenta un dilema complejo: ¿cómo defender los derechos de los trabajadores sin poner en riesgo la viabilidad de las empresas que generan esos empleos? La situación actual sugiere que la falta de flexibilidad sindical, a pesar de los principios, podría llevar al hundimiento de la temporada de pesca y, con ella, al ingreso de los marineros.
Un Conflicto de Cuatro Meses y la Presión del Tiempo
"Abrir la pesca de langostino para discutir el Convenio", fue el título de un artículo en marzo, que ya advertía sobre la negativa de las empresas a salir a pescar bajo las condiciones laborales vigentes, buscando una modificación del convenio antes de la temporada. Se había buscado un acuerdo para mayo que permitiera el inicio de la temporada en aguas nacionales.
Damián Santos, CEO del Grupo San Isidro, había posteado en esa fecha: "El día que se produzca la apertura, estará disponible a la pesca un recurso que el mercado paga en promedio US$ 5,5 y que pescarlo, procesarlo y venderlo requiere US$ 6,5. O no lo pescamos o ajustamos el negocio a la nueva realidad. Es muy pero muy simple".
Lo que parecía simple resultó ser profundamente complicado. Pasaron cuatro meses para que el SOMU se sentara a negociar, algo que solo ocurrió después de que las empresas denunciaran formalmente el convenio ante las autoridades laborales. Cuando finalmente se dio el debate, el gremio evitó confrontar técnicamente los números y las alternativas, llegando incluso a levantarse de una reunión al grito de "Nos vamos a la marcha de Cristina" ante una propuesta empresarial que aún incluía una baja salarial.
Durante este tiempo, los marineros han agotado sus ahorros, acumulado deudas e incluso vendido bienes, mientras que los relevos enfrentan una situación de penuria que difícilmente podrá revertirse este año. La realidad se impone: si los congeladores salieran hoy, lo poco que queda de temporada no sería suficiente para compensar la crisis.
El Juego de Poder Antes de las Elecciones Gremiales
El SOMU parece atrapado por su falta de flexibilidad. Ni siquiera han aceptado la firma de un acuerdo anual y, con las elecciones gremiales en diciembre, cualquier opción es desfavorable para su actual conducción. Si aceptan la baja del 22%, tendrán que explicar por qué no lo hicieron antes; si se mantienen firmes, la temporada simplemente no comenzará. Las agrupaciones opositoras, que también juegan sus cartas de cara a diciembre, tampoco han aportado una solución profesional ni un análisis sensato, manteniéndose firmes en el "no a la baja".
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Foto: Revista Puerto
Por el lado empresarial, existe la preocupación por el espacio que se está cediendo en el mercado a competidores como el camarón vannamei. Sin embargo, vender más barato de lo que cuesta pescar tampoco es un negocio viable. Por lo tanto, no hay "desesperación por salir", a lo sumo se hará un viaje mínimo para no arriesgar los permisos de pesca.
Así, la jornada de hoy en la Secretaría de Trabajo es crucial. Se definirá si se logra sacar la flota a pescar, buscando salvar lo poco que queda de la temporada antes de que la merluza dé alerta a fines de septiembre, o si, como ha sucedido en los últimos cuatro meses, todos regresan a casa, ahondando la crisis de la pesca argentina.
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