Nuestros fundadores crearon la primera granja de algas comercialmente viable en los Estados Unidos en 2009, con el objetivo de diversificar la forma en que se utilizan nuestras aguas costeras y proporcionar una alternativa nacional, fresca y saludable a los productos de algas importadas.
Ahora, más que nunca, necesitamos fuentes de alimentos que puedan tener un impacto positivo en la salud económica y ambiental de nuestras comunidades costeras.Aquí en Maine, el cambio climático ya está llegando a tierra, y nuestro futuro depende de encontrar nuevas formas para que los pescadores de langosta trabajen en el agua mientras mejoran la salud de nuestros océanos.
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