|
Durante décadas considerado poco rentable, el krill es hoy un recurso marino clave con gran potencial para la acuicultura y otras industrias
Del experimento soviético a la nueva fiebre del krill (Parte 1 de 5)
MUNDIAL
Monday, July 20, 2026, 00:10 (GMT + 9)
Hace apenas medio siglo, el krill antártico era considerado un recurso prácticamente inagotable que podía alimentar a millones de personas. Hoy se ha convertido en uno de los ingredientes estratégicos más disputados por la industria mundial de la acuicultura, la nutrición y los alimentos funcionales.
- La transformación no ocurrió de la noche a la mañana. Fue el resultado de una historia que comenzó con un ambicioso experimento soviético, sobrevivió al colapso de la Unión Soviética y desembocó en una nueva competencia industrial liderada por Noruega y seguida cada vez más de cerca por China.
- La temporada 2024/25 marcó un nuevo punto de inflexión. Por primera vez, la captura del Área 48 alcanzó el nivel operativo de 620.000 toneladas establecido por la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR), obligando al cierre de la pesquería y confirmando que el krill ha dejado de ser un recurso de interés principalmente científico para convertirse en un activo estratégico de alcance global.

La Union Sovietica disponia de una organización mundial operada por Sovrbflot y dividida por flotas con areas administrativas independientes.
Durante más de seis décadas, la historia del krill antártico (Euphausia superba) ha oscilado entre dos fuerzas: la enorme disponibilidad aparente del recurso y la dificultad de transformar un pequeño crustáceo, altamente perecedero y capturado a miles de kilómetros de los mercados, en un negocio rentable.
La Unión Soviética fue la primera en intentarlo a escala industrial. Décadas más tarde, Noruega revolucionó el modelo mediante innovación tecnológica e integración de la cadena de valor. China, por su parte, está construyendo una nueva capacidad industrial con una visión de largo plazo. La evolución de esta pesquería ya no puede medirse únicamente por las toneladas desembarcadas, sino por quién controla la tecnología, el procesamiento, la logística y el acceso a los mercados de mayor valor agregado.

Foto: gentileza Legion Media (Rusia)
Lo que está en juego es mucho más que una pesquería: es el control de una cadena de suministro que conecta la Antártida con la acuicultura, los alimentos para mascotas, la nutrición humana y la industria global de ingredientes funcionales.
De 47 toneladas a una industria oceánica
La historia comercial del krill comenzó en la temporada 1961/62, cuando dos buques de investigación soviéticos capturaron apenas 47 toneladas. Durante la década siguiente, la Unión Soviética desarrolló una fase experimental que culminó en 1972 con el establecimiento de operaciones permanentes en el océano Austral. En 1973 los desembarques ya alcanzaban aproximadamente 7.500 toneladas y, hacia mediados de los años setenta, la actividad había evolucionado hasta convertirse en una pesquería multinacional.

'Antartika' era la organización responsable de las operaciones antarticas
Aquella expansión no fue improvisada. Formaba parte del sofisticado sistema soviético de pesca de larga distancia, capaz de integrar flotas factoría, procesamiento a bordo, bases técnicas, abastecimiento internacional y comercialización bajo una misma estructura estatal.
Comprender ese modelo resulta esencial para entender la industria actual. La evolución institucional siguió una cadena compleja que partía del Ministerio de Pesca de la Unión Soviética y descendía hacia organizaciones como Yugryba y Azcherryba, Sovrybflot, empresas operadoras, flotas y buques que, tras la desintegración de la URSS, dieron origen a numerosas entidades sucesoras.

Foto: gentileza Legion Media (Rusia)
Reducir posteriormente esos activos a una simple clasificación como "rusos" o "ucranianos" oculta una realidad mucho más compleja. En numerosos casos cambiaron las banderas, los propietarios registrados, los operadores comerciales y el control efectivo de los activos, mientras los propios buques continuaron operando bajo nuevas estructuras empresariales.
Comprender esa continuidad será fundamental para interpretar la evolución de la industria en las próximas entregas de esta serie.

100 gramos del producto contienen 17,5 gramos de proteínas, destacando que la proteína de krill contiene prácticamente todos los aminoácidos esenciales y posee una digestibilidad del 96% al 97% (en comparación con el 75% al 77% de digestibilidad de la proteína de la carne). Foto: gentileza Legion Media (Rusia)
El primer auge y el colapso postsoviético
Durante la segunda mitad de los años setenta la captura creció con rapidez. En 1982 los desembarques alcanzaron aproximadamente 528.000 toneladas, el mayor volumen registrado durante aquella primera etapa industrial. La antigua Unión Soviética dominaba ampliamente la actividad, acompañada por Japón y otras flotas del bloque oriental.

Buques de gran porte llamados 'Fabricas flotantes' producian tanto producto congelado como en conserva, harina y aceite de krill
Sin embargo, las cifras ocultaban una realidad económica mucho menos favorable.
El krill comienza a degradarse pocos minutos después de su captura y requiere procesamiento inmediato para conservar su valor comercial. A ello se sumaban enormes distancias logísticas, elevados costos operacionales, limitaciones tecnológicas y una demanda internacional todavía incipiente.
La verdadera crisis llegó con la desaparición de la Unión Soviética.
En 1991 la captura soviética todavía superaba las 275.000 toneladas. Apenas dos años después, el sistema que había sostenido aquella actividad prácticamente había desaparecido. La flota fue redistribuida, privatizada, fragmentada o retirada mientras las antiguas estructuras estatales intentaban adaptarse a una economía de mercado.

La legendaria pasta de krill antártico congelada "Ocean". Fue desarrollada en la década de 1960, cuando los arrastreros soviéticos se desplegaron en aguas antárticas. El primer lote de pasta salió a la venta en 1972. Se distribuía en bloques de cartón de color azul claro.
La biomasa seguía presente.
Lo que había colapsado era el sistema industrial capaz de convertir ese recurso en un negocio viable.
El regreso llegó de la mano de la tecnología
Durante varios años Japón mantuvo una presencia relativamente estable en la pesquería. Sin embargo, el verdadero renacimiento no provino de una recuperación del antiguo modelo soviético, sino de una revolución tecnológica.
La incorporación de sistemas de pesca continua permitió bombear el krill directamente desde la red hasta la planta de procesamiento instalada a bordo, reduciendo significativamente el tiempo entre captura y transformación y aumentando la calidad del producto final.

El grupo noruego Aker Biomarine adapto el sistema de bomba en el copo de la red, que los holandeses venian utilizando con los pequeños pelágicos en Africa, para la pesca de krill. Foto: gentileza Qrill Pet. Haga clic sobre la imagen para ampliarla
A partir de entonces la lógica del negocio cambió.
El valor dejó de depender exclusivamente del volumen capturado para concentrarse en la capacidad de producir ingredientes especializados destinados a mercados de alto valor.
Desde 2010 el crecimiento de la pesquería ha estado impulsado principalmente por Noruega. Entre 2015 y 2025, el país concentró cerca de dos tercios de las capturas registradas, consolidando un modelo basado en integración vertical, innovación tecnológica y desarrollo de productos.

Capturas decenales de krill en el Área de la Convención CAMLR reportadas por Argentina (ARG), Chile (CHL), China (CHN), República Democrática Alemana (RDA), España (ESP), Reino Unido (GBR), Japón (JPN), República de Corea (KOR), Letonia (LVA), Noruega (NOR), Panamá (PAN), Polonia (POL), Federación Rusa (RUS), URSS (SUN), Ucrania (UKR), Uruguay (URY), Estados Unidos de América (USA), Vanuatu (VUT) y Sudáfrica (ZAF). (Fuente: Boletín Estadístico y datos C1 de la temporada más reciente). Fuente: CCAMLR
Al mismo tiempo, el centro de gravedad de la actividad también cambió. La mayor parte del esfuerzo pesquero comenzó a concentrarse en el sector atlántico del océano Austral, particularmente en el estrecho de Bransfield, las islas Orcadas del Sur y Georgia del Sur.
Esta concentración espacial explica por qué el debate internacional ya no gira únicamente alrededor de la biomasa total disponible, sino sobre cómo distribuir el esfuerzo pesquero sin aumentar la presión sobre ballenas, focas, pingüinos y otras especies que dependen del mismo recurso.
El límite dejó de ser una hipótesis
La gestión moderna del krill se basa en un enfoque precautorio desarrollado por CCAMLR.

Capturas anuales de krill antártico (Euphausia superba) en el Área de la Convención CAMLR. Haga clic sobre la imagen para ampliarla
Aunque las estimaciones científicas indican que la biomasa disponible es muy superior a las capturas actuales, la organización estableció un nivel operativo de 620.000 toneladas para el Área 48 mientras no exista un sistema consensuado de distribución espacial de capturas a una escala más fina.
Hasta 2024, la Medida de Conservación 51-07 distribuía ese volumen entre distintas subáreas para evitar una concentración excesiva del esfuerzo pesquero. Al no alcanzarse consenso para su renovación, la medida expiró y el límite global continuó vigente, aunque sin la asignación específica entre subáreas.
La temporada 2024/25 marcó un hito histórico.
Por primera vez, la captura acumulada alcanzó el nivel operativo establecido por CCAMLR y la pesquería debió cerrarse antes de finalizar la temporada.
.png)
El hecho no implica, por sí mismo, una sobreexplotación del recurso.
Sí demuestra que la capacidad industrial instalada ya es suficiente para alcanzar plenamente el techo operativo definido por la autoridad internacional.
La discusión dejó de ser teórica.
Lo que viene
Esta primera entrega explica cómo nació la industria moderna del krill. Las próximas investigaciones analizarán quién controla actualmente la cadena de valor y cómo podría evolucionar el liderazgo mundial durante la próxima década.

Ubicación de las Unidades de Gestión a Pequeña Escala en el Área 48. En la Subárea 48.1: 1. Área Pelágica (APPA), 2. Península Antártica Oeste (APW), 3. Paso Drake Oeste (APDPW), 4. Paso Drake Este (APDPE), 5. Isla Elefante (APEI), 6. Estrecho de Bransfield Oeste (APBSW), 7. Estrecho de Bransfield Este (APBSE), 8. Península Antártica Este (APE). Estas se agrupan en 481PA (1), 481N (2, 3, 4 y 5) y 481S (6, 7 y 8) para la agregación de las distribuciones de frecuencia de longitud del krill (siguiendo la recomendación del WGEMM-15; SC-CAMLR-XXXIV, Anexo 6, párrafo 2.10). En la subárea 48.2: Área Pelágica del Sur de las Orcadas (SOPA), Oeste del Sur de las Orcadas (SOW), Noreste del Sur de las Orcadas (SONE), Sureste de las Orcadas (SOSE). En la subárea 48.3: Área Pelágica de Georgia del Sur (SGPA), Oeste del Sur de Georgia (SGW), Este del Sur de Georgia (SGE). En la subárea 48.4: Área Pelágica de las Islas Sandwich del Sur (SSPA), Islas Sandwich del Sur (SSI). Litorales y plataformas de hielo: Centro de Datos Polares del Reino Unido/BAS y Natural Earth. Batimetría: GEBCO. Proyección: EPSG 6932 (rotada). Fuente: CCAMLR. Haga clic sobre la imagen para ampliarla
Parte 2
Noruega: el país que transformó una pesquería en una industria global de ingredientes.
Parte 3
China: la construcción silenciosa del segundo gigante del krill antártico.
Parte 4
El legado invisible de la Unión Soviética: empresas, flotas y activos que sobrevivieron al colapso de un imperio.
Parte 5
Quién controlará la proteína azul del siglo XXI.
¿Por qué importa?
El mercado ya no observa una pesquería experimental.

Notificaciones (N) y posteriores retiros (W) de la intención de pescar krill en 2025 por subárea/división.Foto: CCAMLR
La captura ha alcanzado el límite operativo vigente y los principales actores disponen de la tecnología, la capacidad logística y los mercados necesarios para sostener una expansión industrial.
La cuestión estratégica ya no es si existe suficiente krill en el océano Austral.
La verdadera pregunta es quién será capaz de transformar ese recurso en ingredientes de alto valor y si el sistema internacional de gestión podrá mantener el equilibrio entre crecimiento económico y conservación del ecosistema antártico.
ofE_superbabySubareaandMemberinfishingseason2024_.png)
Captura (toneladas) de E. superba por Subárea y Miembro de la CCAMLR en la temporada de pesca 2024. Foto: CCAMLR
Indicadores a vigilar
- Evolución de la captura acumulada respecto del nivel operativo de 620.000 toneladas.
- Distribución del esfuerzo pesquero entre las subáreas 48.1, 48.2 y 48.3.
- Diferencia entre buques notificados y buques que efectivamente realizan operaciones de pesca.
- Evolución de las negociaciones sobre gestión espacial en CCAMLR.
- Incorporación de nuevas tecnologías de pesca continua y procesamiento a bordo.
- Crecimiento de la demanda mundial de harina de krill, aceite de krill, fosfolípidos e ingredientes funcionales.
La primera batalla apenas comenzó
Durante décadas, el krill fue considerado una pesquería de difícil rentabilidad y escasa relevancia comercial. Hoy representa uno de los recursos marinos con mayor potencial para abastecer la acuicultura, la industria nutracéutica y los mercados globales de ingredientes de alto valor.
La historia demuestra que disponer de biomasa nunca fue suficiente. La diferencia la marcaron la tecnología, la capacidad logística y la integración industrial.
Las próximas entregas mostrarán cómo esa ventaja competitiva pasó primero de la Unión Soviética a Noruega y cómo China intenta ahora construir su propio liderazgo en el océano Austral.
Próxima entrega: Noruega: el país que transformó una captura antártica en una plataforma mundial de ingredientes.
[email protected]
www.seafood.media
|