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Incluso si se detiene por completo toda la actividad pesquera, los modelos predictivos estiman que la caballa tardará casi 10 años en recuperarse
Canadá suspende temporalmente la pesca de caballa del Atlántico para carnada tras agotarse la cuota inicial
CANADÁ
Friday, July 10, 2026, 00:10 (GMT + 9)
El cierre de la primera fase de capturas personales reaviva el debate entre la sostenibilidad biológica en la "zona crítica" y la presión económica de las comunidades costeras que dependen de este recurso.
El Departamento de Pesca y Océanos de Canadá (DFO) anunció la suspensión oficial e inmediata de la pesca de caballa del Atlántico (Scomber scombrus) para uso personal como carnada en las zonas 3 y 4 de la Organización de Pesquerías del Atlántico Noroeste (NAFO), que abarcan desde la costa noreste de Terranova y Labrador hasta la costa sur de Nueva Escocia. La medida regulatoria entró en vigor el 8 de julio de 2026, tras registrarse desembarques acumulados que superaron rápidamente el primer tramo de 466,67 toneladas asignado para esta temporada.

Esta decisión ocurre pocas semanas después de que el gobierno canadiense elevara el Total Admisible de Capturas (TAC) para 2026 a 1.500 toneladas, triplicando el límite estricto de 500 toneladas fijado en 2025. A pesar de este alivio en las cuotas para los armadores locales, el DFO enfatizó que el incremento no significa la reapertura de la pesca comercial de caballa, la cual permanece bajo una estricta moratoria total implementada originalmente en 2022 para permitir la regeneración de la especie.

Distribución de la cuota y plan por fases
La ministra de Pesca y Océanos de Canadá, la honorable Joanne Thompson, argumentó que la actualización de la cuota buscó un equilibrio estratégico:
"La decisión se basó en los resultados de la última evaluación de recursos, los comentarios de la industria y las necesidades socioeconómicas de las comunidades costeras, con el objetivo de lograr un equilibrio entre la recuperación de los recursos y las operaciones pesqueras".
El volumen autorizado de 1.500 toneladas para 2026 está rígidamente fragmentado para proteger la red alimentaria marina:
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1.400 toneladas asignadas exclusivamente al suministro de carnada viva para pesquerías clave como la langosta y el cangrejo de las nieves (divididas en tres fases competitivas de aproximadamente 466,67 toneladas cada una).
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60 toneladas destinadas a capturas incidentales inevitables.
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20 toneladas reservadas para muestreos de investigación científica.
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20 toneladas de carnada viva destinadas específicamente al apoyo de la pesca de atún rojo.

Bajo la Orden de Variación 2026-096, el primer bloque de pesca que abrió el 27 de mayo quedó oficialmente clausurado. Para evitar filtraciones hacia el mercado negro comercial, los límites de captura se mantienen en un techo diario estricto de 454 kg (1.000 libras) por embarcación elegible, respaldado por la obligatoriedad del 100% de reportes de entrada en el Atlántico canadiense y Quebec. Las próximas fases de apertura están programadas para agosto de 2026 (segundo tramo) y octubre de 2026 (tercer tramo).
Estado de la biomasa y controversia científica
La última evaluación científica del DFO determinó que la biomasa del contingente de desove del norte creció casi un 50% interanual respecto a su mínimo histórico de 2021. Sin embargo, el recurso se mantiene dentro de la denominada "Zona Crítica". La biomasa de desove (SSB) actual se estima en unas 20.000 toneladas, apenas la mitad de las 40.000 toneladas requeridas para avanzar hacia la "Zona de Precaución". Los modelos predictivos del plan de recuperación de diciembre de 2024 sugieren que, incluso con un cese total de actividades pesqueras, la caballa tardaría cerca de 10 años en alcanzar niveles seguros.

Esta situación generó visiones encontradas. Por un lado, agrupaciones como la Unión de Pescadores Marítimos (MFU), que representa a trabajadores de Nueva Escocia y Nuevo Brunswick, respaldaron la medida. Su director ejecutivo, Martin Mallet, afirmó:
"La última decisión, basada en evaluaciones científicas y considerando las necesidades reales de miles de pescadores y comunidades costeras de contar con carnada viva, refleja un equilibrio entre la conservación de los recursos y los factores socioeconómicos".
Por el contrario, los organismos ambientales expresaron un rechazo rotundo. Jack Daley, científico marino de la organización internacional Oceana, advirtió:
"El aumento de las cuotas prolongará el tiempo de recuperación de los recursos y podría afectar la futura reapertura de las pesquerías comerciales".
En sintonía, Holly Isnor, directora del programa de pesquerías del Ecology Action Centre (EAC) con sede en Halifax, señaló:
"Esta decisión no solo afecta la recuperación a largo plazo de los recursos de caballa del Atlántico, sino que también puede debilitar la base para la futura recuperación de las pesquerías comerciales de caballa".
El factor internacional y la asimetría con EE. UU.
Un argumento de peso para el incremento de cuotas por parte de Canadá radica en la disparidad regulatoria con los Estados Unidos. Mientras Ottawa prohibió la pesca comercial en 2022, Washington la mantuvo autorizada.

La evaluación de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de 2025 concluyó que no existe sobrepesca de caballa en aguas estadounidenses, reportando que la biomasa de desove aumentó de 16.453 toneladas en 2015 a 94.702 toneladas en 2024 (un alza del 475,6%), a pesar de que los desembarques comerciales y recreativos de EE. UU. disminuyeron de 9.890 toneladas a 2.698 toneladas en ese mismo periodo.
El gobierno canadiense admitió que mantener un enfoque de cero capturas ante el alza de cuotas en EE. UU. solo incrementaba la dependencia de los pescadores locales de langosta a la importación de carnada costosa, asfixiando económicamente a las comunidades regionales. La evolución de la biomasa y el desarrollo de las fases de captura de agosto y octubre mantendrán el debate abierto sobre el futuro de la gestión pesquera en el Atlántico norte.
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