Según Báo Nông, en un análisis en profundidad publicado en VietNam.vn, los productos del mar producidos íntegramente en biorreactores—grandes recipientes de acero inoxidable similares a tanques industriales de elaboración de cerveza—están avanzando de forma constante desde la investigación experimental hacia la realidad comercial.
“Imagine un filete de atún rojo brillante expuesto en un supermercado de Hà Nội o de TP Hồ Chí Minh. Parece fresco, tiene un sabor auténtico, pero no se captura ni un solo pez, no se utiliza agua de mar y no contiene mercurio ni microplásticos”, escribió Báo Nông, describiendo un escenario que habría parecido inverosímil hace apenas una década, pero que hoy resulta cada vez más realista.
.jpeg)
Una muestra de sashimi de atún creada mediante tecnología de cultivo celular. Foto: cortesía de MH/Vietnam.vn
Los productos del mar cultivados con células se acercan a la comercialización
Báo Nông señala que la era de los productos del mar cultivados con células se aproxima rápidamente, y que los analistas del sector prevén una expansión significativa entre 2026 y 2028. Este auge esperado plantea preguntas fundamentales para la acuicultura tradicional: si los estanques y jaulas serán sustituidos por biorreactores y qué papel desempeñarán los agricultores en la nueva cadena de valor.
Al recordar el escepticismo inicial, Báo Nông menciona que la primera hamburguesa de carne cultivada del mundo, presentada en 2013 con un costo cercano a 330.000 dólares estadounidenses, fue ampliamente considerada una curiosidad científica sin futuro comercial.

Esa percepción ha cambiado. Citando el informe “Cultivated Meat: Out of the Lab, into the Frying Pan” de McKinsey & Company, Báo Nông informa que los costos de producción de la carne cultivada están disminuyendo rápidamente, siguiendo una trayectoria similar a la Ley de Moore. McKinsey estima que, al ritmo actual de desarrollo, la carne cultivada podría alcanzar la paridad de costos con la carne convencional de gama alta alrededor de 2030.
Comienzan a caer las barreras regulatorias
La aprobación legal, considerada durante mucho tiempo un gran obstáculo, también está avanzando. Báo Nông destaca que tanto la Autoridad Alimentaria de Singapur (SFA) como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) han otorgado autorizaciones comerciales para productos de carne cultivada.
En Singapur, la startup Shiok Meats ha captado la atención internacional al introducir productos de langosta y camarón cultivados íntegramente a partir de células madre. Según Báo Nông, estos productos se elaboran en entornos estériles comparables a quirófanos y se describen como prácticamente indistinguibles del marisco capturado en el mar en términos de sabor y textura.
Los productos híbridos dominarán las primeras etapas del mercado
A pesar de estos avances, Báo Nông subraya que el mercado mundial no cambiará de forma inmediata a productos del mar totalmente cultivados. Citando datos de The Good Food Institute (GFI), el medio indica que el periodo comprendido entre 2026 y 2028 estará dominado por productos híbridos.
Estos combinan estructuras proteicas de origen vegetal—procedentes de soja, trigo o yaca joven—con células de grasa de pescado cultivadas. Según GFI, citado por Báo Nông, esta estrategia resuelve dos desafíos clave.
El primero es el costo: el uso predominante de ingredientes vegetales permite reducir precios y competir directamente con los productos del mar capturados en la naturaleza. El segundo es el sabor: mientras que muchos sustitutos actuales carecen del aroma y la riqueza propios del pescado, la adición de solo un 10–20% de células reales de grasa de pescado cultivada permite recrear plenamente la experiencia culinaria del marisco tradicional.

Un sistema de biorreactores de acero inoxidable, donde se cultivan células de carne y mariscos en un ambiente estéril, reemplaza los estanques tradicionales. Foto: cortesía de Ever After Foods/Vietnam.vn
Se perfila una nueva cadena de suministro de productos del mar
El avance de la tecnología de cultivo celular también desafía los modelos logísticos tradicionales. Báo Nông señala que transportar salmón noruego hasta Hà Nội implica recorrer miles de kilómetros en avión, con una elevada huella de carbono.
Con los biorreactores, en cambio, la producción puede localizarse en zonas industriales en las afueras de Hà Nội, TP Hồ Chí Minh u otras grandes ciudades.

Al citar un estudio publicado en la revista Nature Food, Báo Nông destaca lo que denomina la “ventaja de seguridad absoluta” de este modelo. Mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de forma constante sobre la contaminación por metales pesados en los peces oceánicos, los productos del mar cultivados en tanques sellados de acero inoxidable están completamente libres de mercurio y microplásticos. Además, la producción funciona las 24 horas del día, sin verse afectada por tormentas, sequías, contaminación o inestabilidad climática.
Un sistema de biorreactores de acero inoxidable utilizado para cultivar células de carne y marisco en condiciones estériles, en sustitución de los estanques tradicionales. Foto: Ever After Foods.
Las empresas vietnamitas se posicionan para el futuro
Conscientes del potencial a largo plazo, varias empresas vietnamitas líderes ya han entrado en este ámbito. Báo Nông destaca el caso de Vĩnh Hoàn Corporation, conocida como la “Reina del pangasius” en Vietnam.
Según información financiera pública citada por Báo Nông, Vĩnh Hoàn ha invertido en startups de tecnología alimentaria como Shiok Meats en Singapur y Avant Meats en Hong Kong. Esta estrategia de doble vía permite a la empresa mantener sus operaciones tradicionales de cría de pangasius en el delta del Mekong, mientras asegura el acceso a tecnologías clave del futuro.
Los agricultores y la transición hacia la agricultura molecular

Frente a los temores de que los agricultores queden marginados, Báo Nông sostiene que esta transformación representa una oportunidad de adaptación más que de exclusión.
Las células cultivadas en biorreactores requieren soluciones nutritivas ricas en glucosa y aminoácidos, derivadas de cultivos agrícolas como caña de azúcar, yuca, maíz y soja. Esto genera una nueva demanda de materias primas agrícolas estandarizadas y de alta calidad.
Báo Nông describe este cambio como una transición hacia la “agricultura molecular”, en la que los agricultores pueden pasar de una acuicultura expuesta a enfermedades y riesgos ambientales a la producción de cultivos destinados a abastecer plantas de carne cultivada.
Al citar a Allied Market Research, el medio indica que el mercado mundial de alimentos cultivados con células podría alcanzar los 2.700 millones de dólares estadounidenses en 2030, lo que representa una oportunidad significativa para la agricultura vietnamita si se actúa con previsión.
Como concluye Báo Nông en VietNam.vn, la revolución de los productos del mar sin agua no pretende eliminar a los agricultores, sino reestructurar el sistema alimentario. En los próximos años, se espera que el mercado se polarice: los productos del mar capturados en la naturaleza se convertirán en artículos de lujo, mientras que los productos cultivados e híbridos abastecerán al mercado masivo, transformando profundamente la forma en que se producen, distribuyen y consumen peces y camarones.

Imprimir





