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El Gobierno evaluará la eficacia de la medida a lo largo del próximo año antes de decidir si la prorroga
Marruecos suspende las exportaciones de sardina congelada para proteger el suministro interno y contener los precios
MARRUECOS
Monday, January 19, 2026, 03:00 (GMT + 9)
La medida del Gobierno busca estabilizar los precios y salvaguardar una proteína clave ante la fuerte caída de las capturas de sardina
RABAT — Marruecos ha anunciado la suspensión de las exportaciones de sardina congelada a partir del 1 de febrero de 2026, en una medida excepcional destinada a garantizar el abastecimiento del mercado nacional y frenar el aumento de los precios para los consumidores. La decisión fue anunciada en el Parlamento por Zakia Driouich, secretaria de Estado de Pesca Marítima del Ministerio de Agricultura, y tendrá una duración inicial de un año, con posibilidad de prórroga en función de la evolución del mercado.
La medida se adopta en un contexto de fuerte presión sobre los recursos pesqueros y de encarecimiento del pescado en los mercados locales. Marruecos es el mayor productor y exportador mundial de sardinas, pero en los últimos años ha registrado una caída significativa de las capturas a lo largo de su costa atlántica, lo que ha reducido la oferta interna y alimentado la volatilidad de los precios.
 
Filete de sardina congelada IQF para su uso en plantas conserveras. Foto: Guanches del Atlántico
Detalles clave de la decisión
- Fecha de entrada en vigor: 1 de febrero de 2026
- Duración inicial: 12 meses, sujeta a revisión
- Autoridad anunciante: Zakia Driouich, secretaria de Estado de Pesca Marítima
- Objetivo principal: Garantizar el suministro interno y proteger el poder adquisitivo de los hogares
Las sardinas ocupan un lugar central en la dieta marroquí y constituyen una de las principales fuentes de proteína animal asequible para las familias de ingresos bajos y medios. Sin embargo, el aumento de las exportaciones, combinado con la reducción de las capturas y prácticas especulativas en la cadena de distribución, ha provocado un desajuste entre la oferta y la demanda interna.

Desembarco de sardina en el puerto de El Aaiún
Fuerte caída de las capturas
Según datos del sector, las capturas de sardina en Marruecos se redujeron en torno a un 46 % entre 2022 y 2024, pasando de aproximadamente 965.000 toneladas a cerca de 525.000 toneladas. Este descenso ha tenido un impacto directo en los precios y en la disponibilidad del producto en los mercados nacionales.
Los peces pelágicos, entre ellos la sardina, representan alrededor del 80 % de los recursos pesqueros costeros del país, lo que subraya su importancia estratégica tanto desde el punto de vista económico como alimentario.
Impacto económico y sectorial

La suspensión de las exportaciones afectará de forma directa a los procesadores y exportadores marroquíes. En 2023, las exportaciones de sardina congelada generaron cerca de 83 millones de dólares, mientras que el conjunto del sector pesquero aporta miles de millones de dírhams en divisas a la economía nacional.
Las empresas orientadas a los mercados exteriores —especialmente Europa, África Occidental y Asia— podrían enfrentarse a una menor utilización de sus instalaciones y a posibles ajustes laborales si la restricción se prolonga.
Reacciones internacionales
La decisión ha provocado reacciones fuera de Marruecos. España, y en particular regiones como Galicia, altamente dependientes de la sardina marroquí para su industria conservera, ha expresado su preocupación por el impacto de la medida en el suministro y en los precios del mercado europeo.
Algunos analistas también han señalado las tensiones que genera el hecho de limitar las exportaciones mientras se mantienen acuerdos que permiten el acceso de flotas extranjeras a los caladeros marroquíes.
Condiciones domesticas y perspectivas
Las autoridades marroquíes defienden la suspensión como una medida de emergencia para evitar mayores tensiones en el mercado interno, especialmente ante períodos de alta demanda como el mes de Ramadán.

No obstante, expertos del sector advierten que el control de los precios dependerá también de factores estructurales, como la gestión sostenible de los recursos, el impacto del cambio climático en los ecosistemas marinos y una mejor regulación de los circuitos de comercialización.
El Gobierno evaluará la eficacia de la medida a lo largo del próximo año antes de decidir si la prorroga, en un equilibrio delicado entre la protección del consumo interno y el mantenimiento de la competitividad exportadora del país.
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